El espíritu de los niños que fallecieron regresa cada primer día de noviembre

Aquí descansan los restos de niños que murieron el siglo pasado.

Bajo la sombra de los árboles, entre flores marchitas, cruces y figuras divinas.

Algunos vivieron menos de un año, tal vez por eso sus tumbas parecen cunas.

En el Cementerio de Xoco, al sur de la Ciudad de México se cuentan historias sobre ellos.

“Donde está la tumba de mi mamá ahí, al lado está la tumba de un niño; y ahí hay un monto de juguetitos, soldaditos y luego cuando voy a ver a mi mamá encuentro ahí soldaditos carritos y digo pues que se saldrán a jugar aquí o qué… porque nadie los agarra esos juguetitos”.

Según la tradición el espíritu de los niños que han muerto regresa cada primer día de noviembre…La creencia es una fusión de ideas prehispánicas y católicas .

“Siempre se consideró que los niños, en la época prehispánica eran almas puras, ya en la época colonial y de ahí en adelante que los niños no mueren igual que los adultos sino que se convierten en ángeles”, Dr. Roberto Bermúdez, Centro de Estudios Sociológicos UNAM.

La fiesta de los muertos chiquitos es diferente a la de los adultos, porque se cree que en ellos no hubo pecado.

“Cuando muere un niño no es un velorio propiamente sino hacen una fiesta porque el niño se vuelve ángel, entonces le llevan música, comida los juguetes que le gustaban… No puede revolverse el llanto y el tipo de plegarias para un alma condenada a las de un alma que está en un lugar divino, por naturaleza”.

Las ofrendas y los altares que se tienden en iglesias y hogares, tienen colores distintos, el blanco es el de los niños… Además se ponen flores de cempasúchil.

“La tradición original es ponerla desde antes del día de los niños como caminos y luego una cruz, esto es para que el muerto si anda perdido encuentre el camino hacia la ofrenda… Los niños igual como son más juguetones dispersos necesitan más esa indicación”.

También se acostumbra visitarlos en el cementerio.

Vienen y les dejan juguetitos el día de su cumpleaños les dejan juguetitos, el día de muertos también, les dejan soldaditos, hasta una bicicleta o un triciclo les han llegado a dejar… Viene gente a lavar sus tumbas, y estar un rato ahí con ellos, a veces se traen su radio y están cantando”, Martha Chávez, Administración Panteón de Xoco.

Así recuerdan los mexicanos a sus muertos chiquitos, con alegría y dolor, tratando de cubrir esa necesidad de trascender la vida, de creer que hay algo más allá de la muerte.

Verónica González

Acerca de canaljudicial
Canal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

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