El juez perfecto

El juez perfecto es aquel que se somete al imperio de la ley, que conoce la norma y es virtuoso, afirmó el catedrático peruano, José de la Puente Brunke.

Noción que es completamente diferente, dijo,  al que existía en la época de La Colonia en América Latina.

“El juez en el Perú virreinal, bueno y en la Nueva España También, era un personaje mucho más poderoso que hoy, su arbitrio, su criterio personal primaba sobre cualquier otro elemento adiciona, hoy en día en cambio, el juez está sujeto en primer lugar efectivamente al cumplimiento de la ley no”.

Recordó que en aquella época se entendía que gobernar era juzgar.

“El atributo fundamental del monarca era juzgar, no existía ni por asomo, pues el esquema de lo que hoy nosotros entendemos como la división de poderes y en el fondo la labor fundamental del monarca, era dar a cada quien lo suyo, administrar justicia y en se sentido mantener la paz social”.

Al ofrecer una conferencia sobre la noción de justicia en los siglos XVI y XVIII, en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, indicó que este modelo llega a su fin en la época de la ilustración.

“Supone justamente el triunfo de estas ideas ilustradas que luego devendrían en liberales donde efectivamente se habla de, ya del concepto de ciudadano, ya del concepto de nación y de individuos, entonces allí, la figura del juez, es una figura según la cual el arbitrio de este juez es menos importante”.

Preciso que hoy en día la noción del juez perfecto es totalmente diferente a la que se tenía hace 300 años.

“El mejor juez en la época virreinal se entendía que era el hombre justo o sea una persona que fuera ante todo, una buena persona, más que conocedor de las leyes, es lo que algunos llamaban el modelo de iurex perfecto, o sea, el juez perfecto o sea que era ante todo un buen hombre, hoy en día lo que más interesa es que sepa muy bien las leyes”.

Puntualizó que a pesar de estos cambios, prevalecen hoy en día reclamos sociales como el retraso en la impartición de justicia y la corrupción existente en algunos tribunales.

José Luis Guerra García