Congreso de la democracia liberal a la soberanía popular

El desarrollo de megaproyectos en México persiste como una de las causas de violaciones a los derechos de las comunidades y pueblos indígenas.

Entre las principales violaciones están la pérdida de acceso a sus tierras, de la alimentación, del trabajo, de un medio ambiente sano, y con esto, la pérdida de la salud.

En entrevista, Daniel  Vázquez, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, llamó a privilegiar el derecho a la consulta.

Este derecho está en el Convenio 169 de la OIT.

Establece la responsabilidad de los gobiernos de consultar a estas comunidades antes de llevar a cabo actos que pudieran afectar su cultura.

“El principal problema que estamos viendo que incluso ahí donde hay consultas, donde hay acuerdos por parte de las comunidades donde hay pagos indemnizatorios o de otro tipo, con los que no se está contando es con los efectos secundarios que están teniendo este tipo de proyectos”.

Lamentó que las obligaciones establecidas en este convenio no se reflejen en políticas públicas en el Estado mexicano.

Un ejemplo de megaproyectos que causan grandes daños a las comunidades originarias, es la minería tóxica de oro a cielo abierto.

Este proceso consiste en excavar espacios de más de 400 metros de profundidad y de ancho, un equivalente a diez canchas de futbol.

Se pulveriza la tierra y se rocía con cianuro, que después se limpia con miles de litros de agua.

Una de estas minas consume en una hora la misma cantidad de agua que los habitantes de baja california sur en un mes.

La extracción de un gramo de oro genera 20 toneladas de desechos tóxicos.

Mario López Peña