Plaza de la Constitución, espacio público más importante de México

Es el espacio público más importante del país.

Lugar donde se fundó un imperio y corazón de un pueblo que cumple 203 años de vida independiente.

La Plaza de la Constitución tuvo sus orígenes en la fundación de México-Tenochtitlan, hace 688 años.

Ahí se estableció el centro político y religioso de los mexicas.

A esta gran plaza prehispánica llegaban los tributos y mercancías de toda la región del gran valle, que abarcaba cinco lagos.

En 1521 la gran Tenochtitlan cayó en manos de los españoles, quienes destruyeron el Templo Mayor.

En 1524, los constructores españoles utilizaron las piedras del recinto prehispánico para iniciar la construcción de la nueva plaza española.

Posteriormente, se erigieron  alrededor de la plaza los edificios del poder político, religioso y comercial de la Nueva España:

La Catedral, el Palacio del Virrey, hoy Palacio Nacional, y el Portal de Mercaderes.

Durante la época de La Colonia, la plaza mayor sufrió varias modificaciones.

Fue en 1813 cuando recibió el nombre oficial que tiene hasta la fecha: Plaza de la Constitución, porque ahí se juró la Constitución de Cádiz.

En 1842 el presidente Antonio López de Santa Anna ordenó despejar la plaza para construir un monumento a la independencia.

Una estructura similar a la que posteriormente se construyó en la avenida reforma, pero únicamente se construyó el primer basamento o zócalo, que permaneció por más de 20 años.

Por esa razón, la gente de la época se acostumbró a llamarle Zócalo a la Plaza de la Constitución y se quedó así como su segundo nombre.

Desde esa época se constituyó como el principal espacio para festejos, desfiles y acontecimientos importantes del país.

A finales del siglo XIX la Plaza de la Constitución o Zócalo lució un nuevo rostro.

Se instalaron jardineras, un kiosco y varias fuentes que años después fueron retiradas.

Fue en 1958, durante el gobierno de Ernesto P. Uruchurtu, cuando la Plaza de la Constitución adquirió el aspecto que conserva hasta nuestros días:

Una plancha de concreto de 46 mil 800 metros cuadrados, con una asta bandera al centro.

Se ubica entre las plazas más grandes e importantes del mundo.

Espacio emblemático que cada 15 de septiembre es escenario de la celebración más importante de nuestro país.

Juan  Carlos González

Plaza de la Constitución

Es la plaza más importante de México.

Una de las tres más grandes del mundo, después de la Plaza Roja, de Moscú y la de Tiananmen, en Pekín.

La Plaza de la Constitución ha sido escenario de batallas, grandes celebraciones, conciertos, museos itinerantes, pistas de hielo e incluso de un circo.

Sitio emblemático de México que tiene sus orígenes en la caída de la gran Tenochtitlán, a manos de los españoles, en 1521.

“Desapareció toda la ciudad prehispánica y sobre las ruinas de la ciudad y aprovechando incluso los mismos materiales de los antiguos templos prehispánicos se edificaron los más importantes edificios de la Ciudad de México en torno a una gran plaza”, Juan Luis Rodríguez, Académico Arquitectura UNAM.

“Cortés tenía interés en que se levantara la ciudad española exactamente sobre el poder mexica, para aprovechar el simbolismo que tenía”, Ángeles González Gamio, Cronista.

Alrededor de la Plaza Mayor se construyeron la Catedral Metropolitana, el Palacio del Virrey, hoy Palacio Nacional, y después el Portal de Mercaderes y el Palacio del Ayuntamiento.

Durante la época de La Colonia la plaza sufrió varias modificaciones:

Ahí se construyó un cuartel de caballería, un mercado, fue invadida por vendedores ambulantes y por un tiempo albergó la estatua ecuestre de Carlos IV.

Fue en 1813 cuando la plaza principal de México recibió el nombre oficial que tiene hasta ahora.

“Va a recibir el nombre de Plaza de la Constitución en 1813, bajo el gobierno del Virrey Calleja, en mayo de 1913 se jura la Constitución de Cádiz, que como ustedes recordaran es la primera Constitución liberal”, Mauricio Trápaga, Historiador UNAM.

Tras la Independencia de México, el monumento a Carlos IV, fue retirado de la Plaza de la Constitución.

En 1824 el presidente Antonio López de Santa Anna ordenó demoler el mercado “El Parián”, para construir un monumento a los Héroes de la Independencia.

Sin embargo, el monumento nunca se terminó, únicamente se construyó el basamento o zócalo.

“Se queda sin construir ahí el zócalo durante 20 años en esa plaza y la gente se acostumbra a llamarle la plaza del Zócalo”.

A finales del siglo XIX la Plaza de la Constitución o Zócalo capitalino se transformó en un enorme parque, con un kiosco, varias fuentes, bancas y árboles.

Fue en 1958 cuando la plaza más importante del país adquirió el aspecto que conserva actualmente.

Una plancha de concreto de más de 48 mil metros cuadrados, con un asta bandera monumental en el centro.

“Me parece una buena solución porque de esta forma se puede observar sin ningún obstáculo visual las fachadas de estos espléndidos edificios, extraordinarios edificios que son la catedral metropolitana y el sagrario de la catedral”, Juan Luis Rodríguez, Académico Arquitectura UNAM.

Verdaderas obras de arte que son admiradas por los capitalinos y miles de visitantes que todos los días caminan por la plaza, que este 5 de febrero también estará de fiesta, en el Día de la Constitución.

Juan Carlos González

La Bandera: Orgullo Nacional

La Bandera Nacional, es un factor de cohesión y orgullo nacional.

La imagen del águila que devora a una serpiente sobre las nopaleras del Lago de Tenochtitlán se aceptó como Escudo Nacional el 14 de abril de 1823 por el Soberano Congreso Constituyente.

Era el diseño que usaba el gobierno de los primeros defensores de la independencia.

Según los mexicas fue un mensaje de los dioses, en la que él águila encarna el poderío de tipo militar.

La historia de los colores verde, blanco y rojo sucedió durante la proclamación del Plan de Iguala, el 24 de febrero de 1821.

Al constituirse el Ejército de las Tres Garantías, en el estandarte tricolor el verde significaba independencia de España, el blanco religión y el rojo unión.

Durante la Secularización Nacional encabezada por Benito Juárez el verde se relacionó con esperanza, el blanco con unidad y el rojo con la sangre de los héroes.

A pesar de esas acepciones, la ley sobre escudo, la bandera y el himno nacionales, no se otorga ningún significado oficial a los colores.

El primer militar que rindió honores a la bandera, fue Vicente Guerrero, en el Juramento del Plan de Iguala, lo que fue también la primera conmemoración pública del Día de la Bandera el 24 de febrero de 1821.

La ley sobre escudo, bandera e himnos nacionales contempla sanciones administrativas y penales a quienes hagan mal uso del lábaro patrio o lo agravie.

Se castigará según la gravedad y la condición del infractor, con multa hasta por 15 mil pesos o  arresto hasta por treinta y seis horas.

Si la infracción se comete con fines de lucro, la multa será hasta por 60 mil pesos.

Francisco Barradas Ricardez